POR FUERA DE HIERRO POR DENTRO DE CRISTAL

Cada mañana me puedes ver despertar con alegría, salir de casa con tanto ánimo, caminar por las calles con la cabeza en alto. Podrás mirarme en el trabajo, en la escuela, en el café o en casa siempre sonriente y platicar con todo aquel que decida cruzar palabra conmigo. Podrás mirarme con los amigos, la familia, los compañeros del trabajo, charlar como si nada importara y disfrutar del tiempo sin decir nada, sin quejarse por lo que sucede y mostrando por fuera que soy fuerte, invencible, sin derramar una lagrima, luchar día a día y mostrar mi exterior, hacerte saber, pensar y creer que soy de hierro.

Sin embargo en todo momento, sin gritarlo, sin decir media palabra, ni hacer comentario alguno; en el corazón, ahí encerrado, existe un mundo que ni tú puedes ver, vive un sentir, tal vez dos o más que tienen miedo a dejarse mostrar para no ser derrotado, ser herido más de lo que ya está. Un mundo tan distinto al que miras, todos los días caminar por las calles y saludar cuando lo ves. Es un mundo lejos de llegar y tan cercano de mirar.

Si caminas con velocidad, hablas fuerte, si no lo observas con detenimiento antes de opinar y al tratarlo con él no lo aceptas como es, en un descuido, en un segundo ese mundo puede terminar. En ese pequeño espacio hay mucho para aprender, está el mejor de los amigos para platicar, en él puedes conocer a ese alguien que jamás llegaste a imaginar, los secretos depositar y estar seguro que bien guardado están. Es un interior tan diferente al exterior, tan distinto al hierro, tan frágil y transparente; en ese pequeño espacio vive y existe un mundo de cristal.

CARSAVIL
Foto: Antonio Salas

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